Creando Caminos y Coleccionando Historias

En esta ocasión les voy  a contar sobre unas exploraciones que hice hace no muchos días. En concreto, llegué a lugares a los que siempre había querido llegar, pero, en el pasado, no pude hacerlo, ya que ¡No había caminos! ¡Lo recuerdo muy bien! En aquella época solía ir muy seguido en motocicleta al cañón del faro y descendía un poco la montaña y me sentaba a contemplar lo que había alrededor.

Cada vez que iba, observaba el hermoso cañón y la cadena de montañas que había hacia el frente. También observaba algunas cascadas, pero lo que más llamaba mi atención era el bosque de pinos que había sobre una montaña. Se veía oscuro y misterioso y las montañas que estaban detrás lo eran aún más. Llamé a ese lugar “El Continente Oscuro” inspirándome en uno de mis animes favoritos. Y desde entonces siempre he tenido el deseo de ir hacía allí. En un inicio, solo me limité a explorar con algo de caminata y observación alrededor del cañón del Faro a ver si encontraba alguna pista o si había algún camino o forma de llegar. Aparentemente no había ninguna, por lo que me dije a mi mismo:

  • Si no hay un camino, ¡Tendré que inventarlo yo!

En aquel entonces, hice algunas averiguaciones y encontré que el pueblo más cercano hacia el continente oscuro se llamaba: “Nuevo Olmal” Sin pensarlo mucho le dije a Fefe que me haga compañía.

  • ¡Deniked! Se nos viene una nueva aventura.
  • ¡Como en los viejos tiempos! – dije- recordando el viaje de hace unos años a la catarata oculta que se veía desde la parte baja de Ventiska.

Cuando le dije esto a Fefe, aún tenía desrealización a nivel medio y trataba de no quedarme encerrado para no empeorar. Recuerdo que decidimos partir un día sábado

  • Un poco de cecina, unas papas fritas, limonada y algunas frutas- Genial – dije.
  • Yo también estoy llevando algo delicioso, ya lo veras cuando lleguemos-dijo Fefe.
  • Jajaja ¡está bien!

Era un día nublado y nos subimos en la motocicleta para iniciar nuestro viaje. El camino era muy delgado y me daba algo de vértigo cuando dirigía la mirada hacia los precipicios. El viento helado me chocaba en la cara y el ruido de la motocicleta combinaba de una forma intensa con las montañas nubladas. Sentía el enorme poder de la naturaleza resonando por todos lados.

Pasamos por un caserío llamado “la colpa” un poco más allá había un puente de piedra y luego de quince minutos de camino encontramos un pequeño pueblo llamado “el Sonche”. Este tenía una plazuelita muy simpática lleno de arbustos de formas extrañas y también tenía una iglesia muy antigua. Estaba hecha de adobe, una enorme puerta de madera rustica y pequeños balcones con adornos antiguos. Me dio algo de nostalgia al verla, pues de pronto recordé aquellos viajes que hacía con mi papá cuando era niño y a menudo veíamos casitas con esta pinta. Los ancianos que vivían allí eran muy amables ¡Vaya! ¡Un mar de recuerdos!

Siguiendo el camino durante unos minutos, encontramos unas ruinas antiguas. Aquel lugar se llamaba: “Cambolí” y estaba rodeado de casitas circulares que estaban derrumbadas en parte. Imaginé aquel lugar reconstruido y habitado por aquellas antiguas personas.

  • ¡Deniked! – deja de soñar y continuemos.
  • ¡Lo siento!

Husmeamos un poco el lugar ¡Tenía una vista excelente!, pero teníamos que continuar, porque nuestra meta era llegar a Nuevo Olmal así que nuevamente subimos a la motocicleta y continuamos el camino. Atravesamos una parte rodeada de pinos y también nos topamos con una lluvia intensa, pero acabó pronto.

Cuando llegamos a Nuevo Olmal, nos atrajo mucho su plazuela. Esta tenía un venado hecho de piedra sobre una pileta ¡Era muy bonito! Y las bancas tenían una especie de tejado y alrededor se observaba muchos pinos. En el centro de la plazuela había una pequeña área circular que estaba techada. Cuando la vimos, corrimos hacia allí rápidamente para cambiamos de ropa, porque estábamos mojados y luego preguntamos a los pobladores sobre cómo podríamos llegar a aquel bosque de pinos y esas montañas que yo conocía como “el continente Oscuro”

  • ¡Hey Jovencitos! Con que quieren llegar a ese bosque de pinos- Dijo un anciano que apellidaba Zabarburú.
  • ¡Sí! Queremos ver que tal es la vista desde allí- contestamos
  • Lamento decirles que no podrán llegar hoy mismo. A menos que se queden a acampar cerca de allí. Necesitan por lo menos cuatro horas para llegar y ya son casi las cuatro de la tarde.
  • ¡Oh Rayos! Debimos venir más temprano- dijo Fefe.
  • Pues sí, pero aún tenemos tiempo vayamos hasta una parte para visualizar el camino-dije
  • ¡Dale!

Fefe y yo caminamos alrededor de una hora. En el camino encontramos a un profesor de la infancia que venía de regreso a Nuevo Olmal y que casualmente tenía sus campos de sembrío muy cerca del bosque de pinos. Y nos dijo que estaba muy lejos y que nos convendría solo ir hasta un lugar llamado “La Pana” el cual era un enorme pastizal donde se criaban ganados y que cerca de allí había un tambo abandonado.

  • ¡Allí tendrán una gran vista jóvenes!

Le dimos las gracias y continuamos. El camino fue difícil, había muchas ramas y arbustos que teníamos que atravesar, pero fue divertido lidiar con todos aquellos obstáculos. Cada salto, cada maniobra iba señalando una nueva manera de entrar o atravesar aquel lugar ¡Estábamos construyendo el camino! Yo Iba aplicando parkour- el arte del desplazamiento- y, para mi, todo era como un videojuego de plataformas.

Llegamos a una parte alta y se podía observar une enorme pampa a lo lejos y también la cima de unas montañas. En realidad, eran mesetas. Y justo de tras estaba el continente oscuro. Al verlo, ya algo más cerca que antes, me emocioné mucho. Y sentí cierta satisfacción por todo mi esfuerzo para llegar allí. Ahora tocaba descansar. Así que nos sentamos y contemplamos un rato el paisaje, mientras charlábamos y tomábamos algo de agua.

  • Creo que hasta aquí llegamos por hoy Fefe.
  • ¡Sí! tienes razón ¡Qué lástima que no pudimos llegar! Me hubiera gustado ver el cañón del faro desde otra perspectiva
  • ¡De hecho! Tenemos que volver un día con más tiempo y más preparación.
  • ¡Queda Deniked!

Aunque esta vez solo llegamos hasta cierta parte yo no me iba a rendir, porque en el futuro iba a volver y !Sí! !Lo iba a intentar otra vez! La vida me ha enseñado a que si en verdad queremos algo debemos ir con un espíritu guerrero hacia ello y darlo todo de nosotros mismos para poder lograrlo.

Pero por ahora tocaba volver a Nuevo Olmal y luego partir en motocicleta a la ciudad entre las nubes. Y aunque no llegamos a donde queríamos veníamos con un gusto interior de habernos esforzado tanto y haber pisado un suelo donde nadie o casi nadie había estado.

¿A que lugar te esta pidiendo la vida que vayas?

Para mi es maravilloso llegar a lugares donde nadie o casi nadie ha llegado. Esto te ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva. Es como si de pronto notaras cosas que antes pasabas por alto. Como si se despertará una sabiduría entre esas miradas o múltiples perspectivas de las que nos vamos nutriendo al ver tanta variedad de escenarios. Cuando caminas por nuevos lugares, ves nuevas formas, ves nuevos colores, ves nuevas disposiciones, algunas curiosas, otras extravagantes, otras muy raras, etc. Recuerdo muchas veces haberme encontrado con piedras de colores y formas extrañas, árboles en posiciones como si se los llevaría el viento, cascadas que desembocaban en una especie de piscina natural, etc. La verdad me faltarían palabras para contar tantas cosas.

Ahora recuerdo que leí por ahí un pequeño relato de una tribu de aborígenes australianos. Tengo entendido que este relato es verídico así que disfrútenlo.

«Se dice que un día la tribu de aborígenes caminaba por un paraje árido en compañía de un etnólogo. Este iba anotando cuidadosamente todos los movimientos, gestos, sonidos y todas las cosas que ellos hacían. Conforme pasaba el tiempo, se dio cuenta que todo el grupo- hombres y mujeres- se detenían de cuando en cuando por un momento más o menos largo. No se detenían para observar algo, ni para sentarse o descansar. Sencillamente, se detenían. Luego de que esto ocurriera dos o tres veces, el etnólogo les preguntó el motivo.

  • Es muy sencillo- dijeron- esperamos a nuestras almas.

El etnólogo entendió que las almas se detenían en el camino para mirar, sentir, oír algo que el cuerpo no acababa de captar. Por esta razón, mientras los cuerpos seguían caminando, las almas se paraban un rato. ¡Había que esperarlas

Nuestras almas necesitan ese tipo de cosas: contemplar un paisaje, un amigo sincero, un abrazo, una melodía o una fragancia. Hay algo dentro de los seres humanos que necesita este contacto con la vida ¡El bosque es el lugar perfecto para eso! Hay un lenguaje que no viene de la mente, pero que de manera muy sutil te pide ir por ciertos caminos. A mí me lo pedía desde que miraba al continente oscuro desde el cañón del Faro. Por eso dejen que su alma curiosee por allí, hagan caso a esas corazonadas, a esa intuición, a ese lenguaje del cuerpo que te pide ir a algún lugar ¡No te quedes donde siempre estas! ¡Hay muchos lugares por recorrer! ¡Muchas aventuras por vivir! ¡muchas historias por coleccionar!

Rompiendo límites

Habían pasado unos años y aún no podía volver e ir más allá de donde había llegado ¡Era un limite que tenía que romper! hasta que hace unos días un amigo llamado Telmo se apuntó para salir a pasear en motocicleta un rato. La verdad era algo casual; sin embargo, la vida nos llevó a volver a Nuevo Olmal.

En el camino, paramos en Camboli (Las ruinas de casitas circulares), porque encontramos un letrero que indicaba que más abajo había pinturas rupestres. Sin pensarlo dos veces recorrimos el camino, se notaba que recién lo habían hecho, ya que había muchas herramientas y palos a lo largo de este. Cuando llegamos, encontramos una pared de roca maciza llena de pinturas rupestres. Era muy bonito y curioso. Las pinturas tenían formas circulares concéntricas y otras formas que se asemejaban a hombre trabajando y también a animales. La pared era perfecta para practicar algo de escalada que había estado aprendiendo con Gus.

Así que me lancé a trepar esa pared, fue muy divertido, pero no subí muy alto, porque no tenía equipo de escalada y Telmo me saco una fabulosa foto para el recuerdo.

¿Se dan cuenta de lo importante que es crear caminos? Cuando lo haces, si se que suena obvio, pero estas rompiendo limites, estas llegando más allá. Hace unos años pasé muy cerca de aquellas montañas y nunca imaginé que escondieran algo así. Alguien tuvo que aventurarse a explorar, a llegar a donde nadie llegó, a romper aquellos límites para que los demás también pudiéramos llegar luego.

Y esto no solo se limita al ámbito de la naturaleza, sino que también podemos hacerlo en todos los aspectos de la vida ¿No estoy conforme con mi carrera o trabajo?  ¡Entonces crearé un camino! ¿Puedo inventar un negocio? ¿Qué puedo aportarle al mundo? ¿Puedo crear algo mezclando la ciencia y el arte? ¿Cómo hago algo creativo y útil? ¿Cómo mejoro mi cuerpo y mis habilidades físicas? ¿Puedo aventurarme a practicar muchos deportes para tener distintas experiencias? ¿Cómo alcanzo estabilidad emocional? ¿Cómo supero este miedo? ¿Tengo miedo a hablar en público? ¿Tengo miedo de bailar? ¿Tengo miedo de decir lo que siento? ¿Tengo miedo de escribir? ¡Aquí está el reto! ¡Aquí está la montaña que tenemos que escalar! !aquí están los caminos que tenemos que crear! ¡aquí están los límites que tenemos que romper!

¿Cómo lo hacemos?

Aventurándonos hacia la vida, siendo valientes y «teniéndolos bien puestos». Escuchando ese lenguaje sutil que no viene de la mente, sino del misterio del ser. Si le haces caso te dirá que vayas por ciertos lugares, te pondrá maestros, te encontraras con un libro, te encontraras con amigos, hará que te intereses por algo, hará que luches por algo, hará que practiques algo.

Últimamente he estado rompiendo muchos limites en algunos aspectos de mi vida y espero seguir haciéndolo ¡Aún hay mucho por mejorar!

Volviendo a la aventura, después de husmear en las pinturas rupestres, partimos con Telmo hacia nuevo Olmal. Cuando llegué, después de unos años, me di con la sorpresa de que en aquel paraje lleno de maleza y arbustos había una trocha ancha y libre de escombros.

  • ¡perfecto! Vayamos a investigar hasta donde llega.
  • ¡Vamos Deniked! ¡Con Todo!

Me dio tanto gusto atravesar tan rápidamente aquella parte que en el pasado me había costado tanto trabajo. ¡Un límite se había roto! En motocicleta tarde diez minutos, mientras que en el pasado me tomó cerca de una hora. Ahora podía ver “La Pana” en todo su esplendor y un hermoso colchón de nubes. Saque unas fotos geniales.

Llegamos a una parte donde el camino se bifurcaba y había aun letrero que indicaba que hacia la izquierda era “La Pana” y a la derecha “La Vaquería”  

Decidimos ir hacia “La Vaquería”, ya que nunca había ido por allí y fue una gran decisión, ya que el paisaje no nos decepcionó. Estábamos en una meseta y el camino justo coincidía con la dirección del atardecer y se miraba un colchón de nubes a nuestro alrededor.

Entonces recordé que hace unos años me había quedado con Fefe muy atrás en medio de la maleza. Allí tenía desrealización, tenía ansiedad y muchos conflictos interiores, pero ahora todo eso había quedado atrás. Ahora estaba mucho más allá, sin desrealización, sin ansiedad y con muchos de esos conflictos superados y el premio era esa hermosa vista.

Aquí un pequeño fragmento de la vista. Disculpen por le gran HD

Ese día avanzamos hasta cierto punto, porque ya estaba apunto de anochecer.

  • !Deniked! Hay que dejar la aventura inconclusa. Otro día volvemos a ver hasta donde nos lleva este camino
  • !Dale!

Regresamos en medio de la noche a toda velocidad checando las estrellas que estaban fabulosas.

Para finalizar

¿Saben algo que me gustaría hacer?

Qué cuando sea viejo, ósea de aquí a muchos muchos años, tener muchísimas historias que contar. Una vida llena de acción, de emoción, de viajes, de amores, de sabiduría y de encuentros mágicos. En otras palabras, ser un coleccionista de historias. ¡Hay muchas por vivir!

Por eso si eres de aquellas personas que están en un estado pasivo. Aquellas que nunca tienen tiempo para nada. Aquellas que no salen a crear caminos, a romper límites y a coleccionar historias. Este es un llamado de la vida para cambiar eso !La vida es una ofrenda! y debemos vivirla con pasión, intensidad y conciencia plena. ¡Vamos! !Muchas aventuras te esperan!

Hasta aquí la entrada de hoy. Espero que les haya gustado.

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